2019-11-14_Mitos sobre aprender idiomas 2019-11-14_Mitos sobre aprender idiomas

8 mitos sobre aprender idiomas

Judit Martos

Por Judit Martos. Síguenos: LinkedIn Facebook Twitter
Communications Manager
Publicado el 14/11/2019


¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir que no sirve para el inglés? ¿Quizás alguna persona de tu equipo piensa que es demasiado mayor para aprender idiomas? ¿Crees que sólo viviendo en el extranjero se puede aprender francés?

En España, hay muchas falsas creencias sobre las dificultades de la población española para aprender idiomas. No es cuestión de un defecto genético ni de edad, no se trata de viajar al extranjero o ver películas en versión original… para aprender idiomas hace falta esfuerzo y determinación.

 

Rompiendo los 8 mitos más comunes sobre aprender idiomas

 

1. Hay personas que tienen un defecto genético para aprender inglés

No, no hay personas negadas para los idiomas. Esto es lo que nuestro subconsciente ha asimilado, a lo largo de los años, leyendo numerosos estudios que sitúan a España en la cola de los idiomas respecto a nuestros vecinos europeos.

Son varios los factores que explican este “defecto genético”: el primero es puramente psicológico, se debe cambiar la actitud frente a los idiomas; el segundo, es el poco contacto diario con el idioma; y el último, es la falta de comprensión oral por no tener el oído acostumbrado.

Pero todos estos factores pueden reconducirse fácilmente en el plan de formación de idiomas de la empresa. El alumnado puede tomar consciencia de la realidad y ser el protagonista de su propio aprendizaje con una actitud positiva frente al idioma que está estudiando. Puede ser realista y empezar una nueva rutina teniendo contacto con el idioma cada día (como leyendo The Daily Vitamin). Y. por último, puede esforzarse y acostumbrar su oído al idioma, mirando películas en versión original en Netflix o vídeos TED, por ejemplo.

 

2. Con solo ver películas o leer novelas en versión original se aprende un idioma

Para dominar un idioma es necesario combinar diferentes modelos de aprendizaje: el aprendizaje guiado por profesionales que acompañan al alumnado durante el proceso, el aprendizaje social para practicar de manera informal y el autoaprendizaje, teniendo contacto diario con el idioma fuera del aula. En este último modelo entrarían en juego actividades como ver películas y leer novelas en versión original. Estas acciones reforzarían habilidades como la comprensión oral y escrita y también la adquisición de nuevo vocabulario, pero para mejorar las habilidades de escritura, la expresión oral o conocer la gramática hace falta otro tipo de ejercicios.

Tener la guía de un equipo experto que acompaña a tu equipo en este aprendizaje, que le enseña cómo aprender y que le ayuda a hacer de los idiomas una parte de la vida diaria es clave para mejorar el nivel de inglés (o de cualquier otro idioma) de forma eficaz.

 

3. Se puede aprender inglés solo con Internet

De la misma manera que para aprender idiomas no basta con ver películas o leer novelas en versión original, tampoco podemos afirmar que únicamente con el uso de Internet se aprende un idioma.

Cierto es que existen infinidad de recursos y fuentes de calidad para utilizar en las sesiones de autoestudio. Las lecciones gratis de inglés The Daily Vitamin, páginas de referencia como WordReference, sitios online donde realizar ejercicios como BBC English, Englishpage.com, Lyrics Training o Flo-Joe, y otros con vídeos como Short of the week. Pero estos recursos son únicamente una parte más del proceso de aprendizaje que debe combinarse con otros modelos guiados e informales.

 

4. Hay que vivir en el extranjero para hablar un idioma

Estar las 24 horas del día inmerso en la lengua que se quiere aprender es una manera más rápida de cumplir el objetivo de hablar inglés (u otro idioma). Obviamente, escuchar y hablar inglés en la calle, en el trabajo y en casa permite tener contacto diario con el idioma: además, vivir en el extranjero es una experiencia única y enriquecedora para todas las personas, pero no es la única vía para aprender idiomas. Si se sabe cómo aprender e incorporar el idioma en la vida diaria se puede llegar a tener un nivel avanzado de una lengua sin pasarse toda una vida estudiándolo. 

 

5. Hablar inglés con mil palabras

Un niño anglosajón de 4 años utiliza 1500 palabras de media, fácilmente pone 4 palabras juntas en una misma frase y conoce el contexto. Hablamos de palabras básicas y cotidianas que utiliza y pone en práctica en su día a día. Pero esto no quiere decir que aprendiendo mil palabras podamos hablar como un niño anglosajón de 4 años. ¿Por qué?

La combinación adecuada en cada contexto es esencial. Quizás podamos decir tengo sed, pero no podamos decir mi hermana quiere un vaso de agua y, mucho menos, utilizar el inglés correctamente en un contexto profesional. Según los expertos lingüistas un hablante nativo utiliza unas 20.000 palabras (quizás conoce muchas más pero no las usa en su entorno).

Por tanto, ¿realmente crees que con mil palabras se puede hablar inglés? ¿Y crees que se puede mantener una conversación entendiendo al interlocutor/a?

 

6. Cualquier persona nativa puede enseñar un idioma extranjero

El hecho de ser nativo no garantiza tener las habilidades requeridas para enseñar un idioma. Hay cursos en el mercado para formar al profesorado y ofrecerles las herramientas necesarias para enseñar gramática o vocabulario, saber cómo corregir y dar feedback… Además, para ser un buen profesional de la enseñanza se debe estar interesado en el aprendizaje y en el progreso del alumnado.

 

7. Es más difícil aprender idiomas si eres mayor

No hay estudios con pruebas que demuestren que los adultos de una edad determinada no puedan aprender un idioma. A los adultos les cuesta más aprender idiomas que a los niños puesto que su cerebro aún está en desarrollo. Sin embargo, con motivación, determinación y esfuerzo se consigue. 

Cualquier persona, independientemente de su edad, puede aprender un segundo o tercer idioma.

 

8. Una vez aprendes un idioma no lo olvidas

Hablar un idioma es como conducir un coche o ir en bicicleta; son acciones que se aprenden en algún momento de la vida, pero que si no se ponen en práctica regularmente se acaban olvidando (u oxidando). De este modo, es importante coger un hábito de contacto diario con el idioma. No hace falta esperar a tener un día para dedicar muchas horas, con unos minutos diarios se puede progresar y mantener, de por vida, todo lo aprendido.

 

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