¿Tus objetivos te apasionan o te obsesionan?

Olga Campoy

Por Olga Campoy. Síguenos: LinkedIn Facebook Twitter
Partner and Sales Executive
Publicado el 09/01/2013


En diciembre, tuve el placer de asistir a la ponencia de Albert Bosch‘Passió per l’objectiu’, que ofreció en CINC. Es un apasionado de la emprendeduría y del deporte en general que ha coronado varios ochomiles y ha atravesado el Polo Sur, su última aventura. Seguro que muchos de vosotros también lo conocéis por haber participado en varias ediciones del Dakar.

Albert es un auténtico emprendedor que transmite energía, pensamiento positivo y mucha confianza porque no es un gurú que explica teorías, sino que comparte sus experiencias y lo que ha aprendido de ellas. Demuestra su espíritu aventurero sin grandiosidad, y en vez de contarnos qué hace nos explica, por qué lo hace: compite consigo mismo para abrigar su mundo interior, para ser mejor persona y para disfrutar de lo que le apasiona. Siempre está motivado para enfrentarse a cada uno los retos, o como diría él, tiene importantes motivos para llevarlos adelante.

Durante la charla nos regaló muchas ideas y en este post quiero compartir con vosotros dos que resonaron en mí y que tengo presente desde que iniciamos el 2013:

1. No obsesionarse.
Si nos obsesionamos con alcanzar el objetivo, si no lo relativizamos, corremos el riesgo de tirar la toalla, porque la mente lo ve inalcanzable y buscamos razones para abandonar. Albert nos aconseja trocear el objetivo, marcarnos etapas y premiarnos a la llegada de cada “sub-meta”. Así lo hizo él atravesando el Polo Sur en solitario: en vez de pensar en todos los días que quedaban para llegar, se concentraba en los cuatro siguientes días y así sucesivamente.

2. Tener pasión.
Entusiasmarnos por lo que hacemos es un componente vital para poner en práctica los proyectos que primero estuvieron en papel o en nuestra mente. La pasión nos hace sortear los obstáculos que surgen en todos los caminos que emprendemos y nos ayuda a comprometernos con nosotros mismos y con los demás.

Ambos me parecen dos buenos consejos que podemos seguir todos aquellos que queremos mejorar nuestro inglés. Dejemos de obsesionarnos con nuestro objetivo final y apasionémonos con los pequeños triunfos de cada día, y sin darnos cuenta llegaremos a nuestra meta.

¡Muchas gracias, Albert, por enseñarnos desde la experiencia, por tus extraordinarios objetivos que nos inspiran y sobre todo por tu alegría y espíritu emprendedor!

En la próxima ZIGnews! os cuento más.

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