El inglés a peso sale caro

Olga Campoy

Por Olga Campoy. Síguenos: LinkedIn Facebook Twitter
Partner and Sales Executive
Publicado el 22/05/2012


Cuando era pequeña mi padre tenía un taller de ebanistería y muchos de sus clientes le encargaban estanterías para sus salones o dormitorios. Algunos de estos clientes, una minoría, compraban libros a peso para colocarlos en esas estanterías con un fin decorativo. Lo más importante de esos libros era su estética y su valor intelectual: que estuvieran bien encuadernados y que fueran obras de renombrados autores.

En definitiva: esos libros a peso proporcionaban una buena imagen a su hogar.

Esto viene a cuento porque la semana pasada conocí una empresa con esta filosofía. En la actualidad, hay organizaciones que compran formación de inglés a peso, a las que sólo les interesa a cuánto sale la hora, porque los resultados son secundarios. Para ellas lo importante es ofrecer un beneficio social a su equipo, darle un “caramelo”, ofreciéndole clases de idiomas que pueden sufragar con los fondos sociales europeos o las bonificaciones de Fundae. Y eso, da una buena imagen.

Pero como todos hemos experimentado, estudiar algo que no necesitas o realizar una actividad sin un objetivo claro es el camino hacia el fracaso o el abandono.

Es una lástima seguir desperdiciando recursos como el tiempo (gestionando papeleo para obtener bonificaciones, pidiendo informes, recogiendo listas de asistencias) y el dinero de los fondos sociales que no traen nada valioso a cambio.

Si realmente se piensa que el inglés puede ser un beneficio, ¿por qué no concretar objetivos y medir resultados? Esto realmente beneficiaría a la empresa y complacería al empleado, ya que estarían mejor preparados para cuando surjan nuevas oportunidades de negocio en el extranjero.

En definitiva: comprar inglés a peso sale caro.

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