Aprendizaje en las empresas Aprendizaje en las empresas

Aprendizaje en las empresas

Judit Martos

Por Judit Martos. Síguenos: LinkedIn Facebook Twitter
Communications Manager
Publicado el 10/06/2011


Aprendizaje en las empresas

Las empresas españolas son conscientes de la necesidad de implantar planes de formación para su equipo, puesto que el factor diferencial reside en la calidad del capital humano. Una compañía con empleados formados, ya sea en nuevas tecnologías, en habilidades directivas y comunicativas o con idiomas, será capaz de responder con mayor eficacia a la alta competitividad que exige el mundo de los negocios. Las organizaciones inteligentes saben que la formación es una rentable inversión de futuro.

Aunque la finalidad última de costear cursos, postgrados y másteres siempre es mejorar las competencias de los trabajadores, es importante tener en cuenta las necesidades de cada persona para decidir qué tipo de aprendizajes le serán útiles al empleado y, por tanto, a la empresa. No todo el mundo debe aprender lo mismo ni de la misma manera.

Formación en las empresas

Según el ‘Estudio sobre las tendencias de Formación’ elaborado, en 2010, por el equipo del área de Human Capital de Deloitte, una de las ‘Cuatro Grandes Auditoras’ del mundo, cada empresa española destina anualmente una media de 425 euros por trabajador para formación.

formación en las empresasTal y como indica dicho estudio, el 65% de cursos que se imparten son presenciales, de los cuales destacan los cursos de negocios, seguidos de formación en aspectos técnicos, en idiomas y en conocimientos en tecnología y ofimática.

Frente al 65% de la formación presencial, sólo un 35% hace referencia a cursos online y a distancia. Sin embargo, aunque el interés por el e-learning va en aumento, parece ser que «los responsables de Recursos Humanos y Formación suspenden» en la elección de este tipo de cursos; así lo explica la revista Equipos y Talento, resumiendo los resultados de una encuesta reciente realizada por Bureau Veritas Business School, grupo líder en el sector de la formación, según declara en su web.

De los 800 directivos de Recursos Humanos y Formación encuestados por Deloitte, el 80% coincide en que los responsables «no conocen en profundidad ni saben utilizar las metodologías tecnológicas e-learning más adecuadas para cada proyecto». Asimismo, los resultados del estudio constatan que el grado de satisfacción de los cursos a distancia es de 1,6 puntos en una escala del 1 al 5.

Las estadísticas reflejan que las personas encargadas de organizar y contratar formación para los empleados, no siempre tienen en cuenta las necesidades y características individuales —personales y profesionales— de cada uno de ellos; principal motivo por el que la formación fracasa.

El desafío de subir montañas y atravesar desiertos

El aprendizaje es un proceso que debe afrontar cada persona a nivel individual, una carrera que requiere esfuerzo, constancia y compromiso. Fred Kofman, en su libro Metamanagement (Granica, 2001), habla sobre ‘aprender a aprender’ y recalca que el primer paso para ello es saber que hay una brecha entre qué se quiere conseguir —la meta— y qué se puede conseguir —habilidades—; esta fisura es el «I don’t know».

Antes de iniciar cualquier tipo de curso, el alumno ha de ser consciente de que hay algo que no sabe y de que es el único responsable de aprenderlo; tal y como afirma Kofman, estos son los dos requisitos indispensables para que el aprendizaje tenga lugar.

Valentín Giró, alpinista y consultor empresarial, reflexiona que «quizá una cumbre sea una sencilla y a la vez potente metáfora sobre nuestra propia vida y los retos que en ella afrontamos» (El sueño de tocar el cielo, La Vanguardia, 20-08-07). Y es que aprender es un desafío, ya que una vez superado el primer paso, hay que seguir esquivando las actitudes negativas y los enemigos del aprendizaje. Es por ello que el proceso de aprendizaje es, a veces, como subir montañas y otras como atravesar desiertos.

El aprendizaje a través de la formación en las empresas: ¿café para todos?

Las bonificaciones de la Fundación Tripartita han causado que muchas empresas abran el grifo de la formación para todos sus empleados sin analizar en profundidad sus necesidades y sin tener un objetivo claro. Por este motivo, Matthew T. Ray, especialista en adquisición de idiomas y Director de Ziggurat English Services, constata que a la hora de dirigir un plan formativo no debe caerse en la tentación del «café para todos».

Durante su andadura en el mundo de la enseñanza de inglés, Ray ha visto como se desperdician millones de euros en formación sin dar fruto y afirma que la formación [de inglés, en este caso] «debe ser un privilegio, no un derecho. Igual que no todos los empleados tienen un coche de la empresa o un despacho personal, no es necesario que todos los trabajadores asistan a clases de inglés. Hay que decidir, antes de empezar, quién tendrá este privilegio y por qué». ¿Por qué costearle una formación?, ¿lo necesita?, ¿lo va a aplicar en su puesto de trabajo?, ¿tendrá tiempo para asistir a clase? son algunas de las preguntas que deben formularse los Responsables de Recursos Humanos y Formación. Un nuevo reto que deben afrontar para que el aprendizaje sea un éxito.

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