He perdido el trabajo de mi vida por no saber inglés He perdido el trabajo de mi vida por no saber inglés

He perdido el trabajo de mi vida por no saber inglés

Olga Campoy

Por Olga Campoy. Síguenos: LinkedIn Facebook Twitter
Partner and Sales Executive
Publicado el 15/11/2010


He perdido el trabajo de mi vida por no saber inglés

La semana pasada hablé con dos personas con algunas cosas en común: las dos tenían la misma edad (30 años), las dos poseían un buen currículum profesional (tanto por su experiencia como por su formación) y a las dos les habían ofrecido un trabajo que en sus propias palabras “era el trabajo de su vida”. Ninguna de las dos pudo aceptarlo porque no tenían el alto nivel de inglés requerido para el puesto.

Lo que me chocó fue la diferencia de actitud que habían tomado frente a esa situación. Mientras una me comunicó frustración e injusticia frente a este hecho, la otra veía que quizá era la oportunidad de aprender inglés de una vez por todas.

Pero lo que realmente me llamó la atención, es que estas historias tenían mucha relación con un libro que acababa de leer: La ley del espejo, una historia conmovedora que me hizo reflexionar sobre la actitud que tomamos ante la vida. Al final de este breve libro su autor, Yoshinori Noguchi nos dice:

”Todos los problemas que surgen en la vida ocurren para darnos cuenta de algo importante. Usted no tendrá nunca ningún problema que no pueda solucionar. Usted tiene la fuerza necesaria para resolver cualquier problema, el cual ocurre para que a través de su solución usted se dé cuenta de algo importante”.

En mi caso cumplir años y pasar por diferentes experiencias me ha servido para darme cuenta de que los “problemas” no son elementos fastidiosos que nos llegan sin sentido. Hace años por un “problema” de salud tuve que dejar algunos alimentos que tomaba habitualmente y empezar a comer otros que desconocía.

he perdido el trabajo de mi vida por no saber inglésAl principio era complicado, sobre todo cuando tenía que comer fuera de casa. Al cabo de un tiempo empecé a sentirme tan bien que el “problema” se convirtió en un regalo inesperado, que me sirvió para conocerme mejor y ver de qué soy capaz ante un reto.

Todos hemos tenido, tenemos y tendremos “problemas”. Dependiendo de cómo reaccionemos ante ello nos abriremos o cerraremos puertas.

Os animo a que leáis El espejo, un breve relato que ha sido un best seller en Japón y que aquí ya va por la 4ª edición. Os resumo lo que pone en la contraportada: 

El autor, un reconocido experto en coaching y asesoramiento psicológico, nos cuenta la historia de una madre preocupada por el acoso que sufre su hijo en el colegio, ya que se siente sola e impotente para resolver este problema. Gracias al sorprendente método que le ofrece un amigo de la familia se enfrentará a la situación más difícil de su vida y conseguirá ver el problema desde otra perspectiva. El 90% de los japoneses han llorado con esta historia.

Yo también he llorado y me he emocionado con el poder de las preguntas que puede lanzar un coach.

¿Para qué os sirve reaccionar con rabia ante un problema? Si queréis compartir las respuestas podéis contactar conmigo (olga@ziggurat.es). ¡Hasta pronto!

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